Sobre la entrada

Información del autor

Gino Bailey Bergamin. Revista Eltopo (www.eltopo.cl), Valparaíso, Chile. Sociólogo, Magister en Geografía y Procesos Territoriales, Universidad de Bolonia, Italia.

Distrito 9 – Residualidad global y el nuevo modelo: la marginación de la pobreza geográfica

Estamos a un año de que UNHABITAT estableciera el patrón demográfico extremo: “en el año 2015 tendremos alrededor de tres mil millones de personas viviendo en la extrema pobreza urbana” Villas miserias, aldeas o campamentos, slum, guetos, barrios pobres, todas características con un elemento común: las condiciones mínimas de subsistencia, la pauperización extrema.

Por el año 2003, Mike Davis escribía the planet of slum, golpeando duro en uno de los aspectos más alarmantes que la globalización se hacía notar bajo un rostro alternativo hasta el momento teorizado: La pobreza. Nueva, vieja, reinventada, la pobreza en su más cruda expresión, recorría  los principales conos urbanos y capitales asiáticas y africanas, estableciendo un fuerte debate que se incorporaría en las agenda y cartas de navegación de ONG y Fundaciones internacionales. Han pasado alrededor de diez años desde que se publicara Planet of Slum, y la pobreza se ha vuelto extremadamente compleja, ningún descubrimiento para quien trabaje o viva en ella.

La globalización cambia el modo de relacionarse en base a la organización del tiempo y el espacio, el protagonismo no casual de conglomerados territoriales se reproduce de manera transversal, situando algunas viejas-nuevas ciudades en el escenario que cincuenta o sesenta años atrás era impensado. Muchas capitales se reinventan, siendo atractivas para la economía de la población que al mismo tiempo insertan a sus ciudades en la economía global.

Esta transversalidad de lo global ocurre también con la pobreza. Algunas ciudades se integran a los circuitos económicos, otras se integran a los circuitos de pobreza. Las capitales africanas de Monrovia (Liberia), Lagos (Nigeria), Nairobi (Kenia), o las ciudades asiáticas de Delhi (India), Dhaka (Bangladesh), Yakarta (Indonesia), son el equivalente a Londres, Tokio y New York pero a la inversa. Las primeras son atractivos puntos de pobreza, concentrando un crecimiento vegetativo de la población y por sobre todo un saldo migratorio; las segunda son atractivos puntos de especialización económica, flexibilidad laboral y puntos de riqueza. Para las Naciones Unidas esto es más agudo en la actualidad, ya que más del 90% de los actuales habitantes de los tugurios están en el mundo en desarrollo. La mayor proporción corresponde al Asia meridional y le siguen Asia oriental, África al sur del Sahara y América Latina (UNFPA, 2007, cit. p16)

Mientras en Latinoamérica gran parte de la discusión se concentra en los elementos de una sociedad de consumo y de acceso al crédito insertos en la “nueva pobreza”, en los países anteriormente mencionados el efecto migratorio desde aldeas y asentamientos no urbanizados hacia las capitales o entornos de capitales, formando verdaderos distritos informales. El suceso característico está en que hace 60 años atrás, la vida en las aldeas aún se encontraba separada de la vida en los centros urbanos, la emigración no se establecía de manera dinámica. Ahora en cambio, la comunicación global ha puesto al mundo bajo un único modelo predominante: el urbano, por consecuencia no tiene mucho sentido para las personas de las aldeas africanas y asiáticas quedarse en sus puestos, cuando en las capitales exista la posibilidad de poder acceder a economía y servicios, aunque estos sean a costo de incrementar una situación extrema de tener que relacionarse con la basura como fuente de alimento y el agua contaminada como fuente de limpieza y energía. Según los registros de Davis, donde se encuentran los porcentajes de la población mundial o residentes en áreas urbanas hiperdegradadas más altos, son en Etiopía (99%), Chad (99%), Afganistán (98%) y Nepal (92%)[1]

Estas ciudades africanas y asiáticas han saturado las posibilidades en que sean sostenibles. La falta de planificación y ordenamiento, la salubridad del agua y la comida, la nueva violencia que se ha generado en estos Distritos de la pobreza, convive con otro escenario – justamente global- encontrándose a distancia de metros la conectividad y las oportunidades económica, altamente precarizadas.  Por ejemplo en ciudad de Dheli, ha sido tal la explosión demográfica que antiguas zonas reubicadas de ex campamentos, han sido nuevamente “reocupadas” por olas de población que ha llegado a establecerse. En el Cairo se registra un proceso de recomposición del tejido a partir de viviendas destruidas y saturadas. Monrovia, al igual que muchas ciudades africanas, ha tenido que acoger personas que vivían en aldeas pero que tuvieron que huir producto de los grupos armados que se han tomado dichos enclaves.

Siguiendo la línea argumentativa de lo ­- global – , así como se transforman los centros neurálgicos de Paris, Londres, Tokio, New York, Rotterdam y otros circuitos integrados al alto eslabón de la economía financiera, en este tipo de ciudades también van apareciendo nuevos enclaves o nuevos distritos adjuntos a las capitales, pero de especialización de la pobreza.

Karachi, ciudad emblemática de Pakistan muestra la convivencia entre los nuevos distritos de pobreza, albergando más de 58 mil familias y el rostro de la modernización e integración hacia los servicios globales. Esto es representativo en uno de los aspectos de esta pobreza: La irregularidad y explosión de los asentamientos informales, donde casi la totalidad de las nuevas familias se asientan sin ser en base a un proceso legal, siendo en muchos de los casos parte de mafias que administran la posesión del terreno.

Karachi dos polos

La polarización de las dos caras de Karachi

El agua y la salubridad también toman un rostro explosivo. El tiempo empleado para obtener agua siempre rodeaba para ciudades africanas y asiáticas la media de 30 minutos. En 1997 se calculaba ya 90 minutos, ahora en algunos nuevos enclaves puede tardar de un a dos días.  El manoseado concepto de la “creatividad e innovación” global también aquí se ha desarrollado. En Monrovia o Naibori, los residuos fecales se han tenido se acumular en bolsas porque los suelos están colapsados y en Monrovia la vista al mar es aprovechada como baño público. Años atrás eso no ocurría.

La violencia, constituye un tercer acápite problemático. Como las ciudades colapsan, lo residual se vuelve cada vez más mínimo y la administración pública sin reacción, es reemplazada por grupos de personas quienes se atribuyen la administración de los recursos elementales (UNFPA, 2007, cf. p. 16) Esto da como resultado que en barrios como Mathare (Nigeria) comiencen a comportarse de manera criminal (Voice of Mathare, 2013), muy similar a lo que ocurrió en las favelas brasileñas.

La polución de ciudad de Lagos ( Nigeria) la contaminación de las aguas en Dhaka (Bangladesh) y Jakarta (Indonesia) ha generado nuevos suburbios y geografías de la pobreza que antes no se constituían con claridad en las riveras de los ríos o canales de agua. Ahora existen nuevas extensiones territoriales donde la degradación es mucho más acentuada respecto de los asentamientos irregulares tradicionales. 

Dhaka y Jakarta, ciudades de agua residual

Dhaka y Jakarta, ciudades de agua residual

El mejor concepto que resume este proceso de atracción de  ciudades para la pobreza, es el del pos-primitivismo. La concentración vertiginosa de población convierte la comida en algo circunstancial y el alimento principal de las personas es aquella en descomposición, así como el agua – tal y como ocurriría en época victoriana- con la diferencia que entonces aún se daba la polarización campo-ciudad, hoy por hoy es el dominio de las urbes. 

La crudeza global sugiere analizar la cara pero también el sello del lado de la moneda. La integración de la economía global propone un cambio epistemológico, pero también un posicionamiento y cambio de dirección para entender a cada ciudad – protagónica del proceso- en su contexto sociodemográfico. En el fondo, la ciudad informal no existe, lo que existen son procesos de asentamientos informales totalmente diversificados dependiendo del territorio donde se constituye. En Valparaíso  (Chile) es la altura, cerro y quebrada que exponen un riesgo del material e incendios. En Dhaka y Yakarta es la relación con el agua y los riesgos están en el cuidado de ésta y del tratamiento, cuando parte de los residuos tóxicos también van a dar a los afluentes ocupados actualmente por los nuevos residentes. En Naibori o Monrovia la polución y falta de alimentación, reutilizada en condiciones de descomposición.

Así se va tomando forma el proceso que Davis volvió a posicionar con “The Planet of slum” y que actualmente indicamos como residualidad global. Ciudades que no logran integrarse a los circuitos económicos, pero que sin embargo se polarizan respecto a un conglomerado o ciudad que si genera aquellas oportunidades de integración. La residualidad global, como margen de un modelo mundo consecutivo, instantáneo y único, propone un movimiento homogéneo (urbanización, sociedad de consumo, expectativas económicas) pero altamente diversificado en su forma de expresión. Son cada vez más notorias las diferenciaciones antropológicas y territoriales que están aconteciendo en las nuevas geografías de la residualidad, que exceden el campo de análisis teórico de la pobreza.

El Distrito 9 corresponde a una zona bien precisa – modelar-  ubicada en Sudáfrica, donde se experimenta la pobreza global, la residualidad global. Ahí se desarrolla la vida de los incomunicados de manera contracultural, se mantienen aislados, se los margina . En realidad o en ficción, este film dirigido por Neill Blomkamp, cuenta la historia de una población extraterrestre que se encuentra varada en su nave justo arriba de un distrito de Sudáfrica, sin poder desplazarse ni moverse. Luego de estar expectante, la clase dirigente humana decide que los extraterrestres serán aislados y apartados del resto, marginados, comenzando así la historia intercultural: vivir en el distrito 9, al margen de la sociedad junto a los demás seres humanos que se encuentran en una misma condición. Ahí se desarrolla el peor rostro de lo que hemos heredados en un contexto global de interculturalidad cósmica.

El Distrito 9 es el inicio y el fin de una forma de entender la pobreza extrema de manera victoriana a otra que se dispone geográficamente en un quiebre con el espacio, para trasladarse en un orden diversificado, fuertemente antropológico, abriendo la era global a las problemáticas que las sociedades han heredado sin resolver para ponerlas ejemplarmente en una relación interplanetaria.

Artículo del columnista del Blog Ssociólogos Gino Bailey Bergamin

Bibliografía

United Nations Population Fund, UNFPA (2007): Estado de la población mundial 2007 Liberar el potencial del crecimiento urbano, recuperado el 2 de octubre del 2008, en UNFPA publications, [versión en español], www.unfpa.org/publications/index.cfm?filterID_Key_Issue=8

Voice of Mathare (2012):  http://blog.voiceofmathare.org/

Finding the Urban Crisis Tipping Point (2013) http://viewsweek.com/environment/finding-the-urban-crisis-tipping-point/ 

[1] Global Urban Observatory, Slum of the World. The face of the urban povertyin the new millenium; en ; Davis, 2004, cit. p. 13

Fotos: Wikipediatelegraph.co.ukwotfigo.tumblr.comworldvision.com.au

Anuncios

Etiquetas:, , , , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: