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Información del autor

Licenciada en Sociología y en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Salamanca, ha cursado parte de sus estudios en Sciences Po en París. Con una trayectoria educativa y profesional europea en países como Suiza, Reino Unido, Alemania o Irlanda, ha trabajado en la Misión Permanente de España ante la ONU en Ginebra reconociendo su papel como especialista en relaciones internacionales. También ha desempeñado su labor como socióloga experta en métodos cuantitativos y cualitativos en la Universidad Martin Lutero de Halle (Alemania). Terminando la licenciatura de Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, ha trabajado como jurista, traductora e intérprete en Alemania, gracias a su conocimiento lingüístico de cuatro lenguas, incluido el español. Correo: patriciadiezdiez20@gmail.com Ver perfil en Linkedin: http://www.linkedin.com/pub/patricia-diez-diez/67/49/709

Un crimen olvidado: La práctica del planchado de senos

¿Qué es el planchado de senos?

Justificada culturalmente por algunos y denunciada como crimen por otros, la realidad es que se trata de una práctica considerada como mutilación femenina. Consiste en golpear o ejercer una presión brutal sobre los pechos incipientes de las niñas con objetos ardientes para retrasar y, en algunos casos, eliminar su desarrollo. Dichos objetos son variados y pueden consistir en cuchillos, palos de madera, piedras, vendajes e incluso cáscaras de plátano entre otros.

Tiene como fin evitar que las niñas se conviertan en sexualmente atrayentes y protegerlas así, de los predadores sexuales. Se realiza tanto para  prevenir las violaciones como los embarazos no deseados.

 planchado de senos

¿Quién lleva a cabo esta práctica?

Se trata de una violencia familiar y, en más de la mitad de los casos, la autora es la madre. Es una práctica escondida que se realiza en el ámbito del hogar y se mantiene lo más secreta posible entre la víctima y la ejecutora, a pesar de estar ampliamente aceptada en la sociedad.

¿Dónde podemos encontrar geográficamente dicha práctica? ¿Es uniforme socialmente?

Está presente en diferentes países como el Chad, Togo y Benín, pero se da especialmente en Camerún, donde se estima que, por lo menos, una de cada cuatro niñas la ha sufrido. Si bien, voces provenientes de la organización Gender Danger, pionera en esta lucha, estiman que la cifra real puede ser mucho mayor, alcanzando a una niña de cada dos. En todo caso, el riesgo aumenta considerablemente si los pechos empiezan a desarrollarse antes de los nueve años.

De acuerdo con la organización GeED, dedicada a la lucha por la mejora de las condiciones de vida de las mujeres, esta forma de violencia, sufrida por millones de mujeres y niñas, abarca todos los estratos sociales, educativos, culturales y religiosos así como a la multitud de etnias existentes en el país. Sí podemos destacar que se produce en menor medida en el norte, donde prevalece la religión musulmana, probablemente debido a su vestimenta que disimula las formas del cuerpo.

Las grandes urbes son las zonas más afectadas y, concretamente, Duala, la mayor ciudad de Camerún. Esto es debido a la mayor proporción de relaciones sexuales que se producen como consecuencia de la explosión demográfica, ya que el 60% de la población de las ciudades lo constituyen personas menores de 20 años.

Consecuencias físicas y psicológicas en las mujeres afectadas

Las consecuencias físicas, entre las que destacan los daños en los tejidos, las quemaduras e infecciones y los abscesos, pueden ser deformidad, completa mutilación e incluso podría llegar a producirse un cáncer. Además, se obstruyen los conductos para poder amamantar a los bebés.

Psicológicamente, tiene unas consecuencias muy graves como puede ser la depresión, puesto que menoscaba su condición de mujer y su dignidad. Provoca un daño irreparable en su autoestima.

 Rasgos generales de la sociedad camerunense

Camerún, país del centro-oeste de África, cuenta con alrededor de 20 millones de personas y en 2011 tenía una esperanza de vida de 52 años según cifras de UNICEF. En ese mismo año, el porcentaje de personas afectadas por el VIH era del 5,5%. En el 33% de los nacimientos, la madre es menor de 18 años, por lo que se demuestra que la práctica del planchado de senos no es un método efectivo para evitar los embarazos entre las adolescentes. Además, la elevada tolerancia a la violencia se muestra en factores como la aceptación de la disciplina violenta en la educación que se sitúa en un 93%.

A nivel socio-cultural, la práctica del planchado de senos no es la única forma de violencia contra la mujer que es aceptada y practicada: la Mutilación Genital Femenina (MGF), los ritos de viudez (humillación y ataques contra la integridad física de las viudas) y los matrimonios forzados son algunas de las manifestaciones de esta cultura impregnada de una violencia llevada al extremo y de unos valores patriarcales que perduran en beneficio del hombre en una sociedad en la que la mujer es relegada a un papel marginal.

¿Por qué siguen existiendo este tipo de prácticas?

En una sociedad como la camerunense, la responsabilidad del acoso y de la violencia sexual se traslada a la mujer. De esta manera, son las propias madres las que practican el planchado de senos sobre sus hijas para evitar estos abusos. Esto nos lleva a tiempos, no tan lejanos e incluso podría decirse actuales, en los que en las sociedades occidentales a las mujeres se nos acusa de provocar dichos delitos poniendo de excusa nuestra ligera indumentaria entre otros factores.

No estoy de acuerdo con que se entienda como una violencia de mujer a mujer. Si uno analiza la cuestión, enseguida se da cuenta de que se trata de una consecuencia de la sociedad patriarcal de la que pocas personas escapan y cuyo sustrato siempre es el mismo, a pesar de que exista una ingente variedad de manifestaciones entre las diferentes regiones y culturas del mundo.

Se les ha hecho ver a las mujeres que lo mejor para ellas es no resultar atractivas, para evitar las violaciones, los embarazos y los matrimonios precoces y, por lo tanto, ellas lo aceptan e incluso lo desean. ¿Podemos afirmar entonces que la culpa y la responsabilidad reside en ellas? Algunas personas pueden poner en tela de juicio la validez de nuestros planteamientos, partiendo de un relativismo cultural que aceptaría esta práctica como un ritual de una cultura diferente. No obstante, el planchado de senos y la MGF van en contra de los valores fundamentales de derechos humanos, no aportando ningún beneficio a la mujer, muy al contrario, lo que pretenden es subyugarla.

Por lo tanto, esta práctica debe entenderse como una consecuencia más de la violencia de género.

Un crimen olvidado La práctica del planchado de senos

Claves para erradicar la práctica del planchado de senos

  1.  La base para cambiar todo está, como siempre, en la educación y para educar es necesario informar. La información debe proporcionarse tanto a las (posibles) víctimas como a las autoras. Hay que mostrarles todas las consecuencias derivadas del planchado de senos, explicarles que esa no es una solución a los problemas a los que se enfrentan y hacerles ver que la educación sexual y reproductiva es necesaria para que las niñas sepan cómo tienen que actuar. Por lo tanto, se precisa eliminar el tabú que existe sobre la educación sexual en el país, aumentando la información a la sociedad en general y, especialmente, a los jóvenes.
  2. Transformar la visión que tiene la sociedad tanto del planchado de senos como de la violencia de género en su conjunto. Ofrecer un apoyo íntegro a las víctimas. Realizar campañas de sensibilización de la población y hacer cumplir la ley a rajatabla. Cambiar de paradigma, considerando al hombre siempre como responsable de la violación y a la mujer como la víctima.
  3. Adecuar la legislación para evitar el acoso y la agresión sexual, elementos, ambos, que se encuentran en la perpetuación de dicha práctica. Debemos reflexionar, pues, acerca del papel del Estado y de la justicia. Si el Estado promulgara leyes que favorecieran la igualdad entre hombres y mujeres, que cohibieran la realización de delitos tales como la violación o la violencia de género en su conjunto e incentivaran la denuncia de tales hechos, seguramente, el planchado de senos haría tiempo que habría dejado de existir.

Avances a nivel global

En el marco del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, diversas fueron las recomendaciones hechas a Camerún en 2013: tipificar como delito la MGF en su Código Penal, aprobar la legislación sobre la prevención de todas las formas de violencia y discriminación contra la mujer, así como redoblar los esfuerzos para eliminar el planchado de senos. De las 171 recomendaciones hechas, únicamente una fue referente a esta última cuestión, frente a las múltiples relativas a la MGF.

Vemos, por tanto, que además de los cambios legislativos correspondientes, son necesarias campañas de sensibilización y de información, puesto que sigue siendo un crimen olvidado, una reminiscencia del pasado que no hace otra cosa sino perpetuar las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres.

Fotos: asafeworldforwomen.orgartigoo.com

Artículo de la Columnista Patricia Diez Diez. Ver perfil de Linkedin

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